El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, ha defendido la reciente intervención de Washington para apoyar al yen japonés, afirmando que la extrema volatilidad de la moneda podría desencadenar liquidaciones forzadas y desestabilizar los mercados globales.
Bessent hizo estas declaraciones en una carta del 27 de agosto respondiendo a la senadora demócrata Elizabeth Warren, publicada el 28 de agosto en X. La carta vino luego de que Japón informó haber gastado un récord de 96,4 mil millones de dólares durante el mes pasado para mantener el yen, que cayó por debajo de 160 yenes por dólar el viernes, el nivel más bajo desde finales de julio.
El secretario del Tesoro dijo que la intervención utilizó activos en divisas extranjeras del actual Fondo para la Estabilización del Mercado de Cambio (ESF) para el yen. A principios de este mes, indicó que el Tesoro también había utilizado euros en sus operaciones. Bessent destacó que la medida se tomó con arreglo a la ley del ESF, que autoriza al Secretario, con el consentimiento presidencial, a llevar a cabo operaciones de divisas para sostener un sistema de divisas ordinario.
Bessent observó que no se había concedido crédito a Japón y que el país no debía nada al Tesoro de los Estados Unidos, lo que eliminaba cualquier riesgo de incumplimiento. Argumentó que la volatilidad del yen representaba riesgos para los mercados del Tesoro de los Estados Unidos, ya que Japón es el mayor poseedor externo de deuda del gobierno estadounidense. Esos trastornos, advirtió, podrían aumentar a la larga los costes de endeudamiento para las familias y las empresas estadounidenses.
Japón intervino por última vez para comprar yenes en 1998. La reciente caída del yen por debajo de 160 por dólar supone una disminución significativa respecto a los niveles observados a finales de julio, lo que ha llevado a un nuevo escrutinio de los esfuerzos de estabilización de la moneda.












