Tres de los cuatro mayores bancos de Australia ahora esperan que el Banco de la Reserva de Australia (RBA) vuelva a aumentar los tipos de interés antes de finales de 2026, después de que un dato de inflación más fuerte de lo esperado mitigara las esperanzas de una disinflación rápida.
Commonwealth Bank of Australia (CBA), National Australia Bank (NAB) y Australia and New Zealand Banking Group (ANZ) han revisado sus previsiones para incluir un nuevo aumento de interés este año. Este cambio se produce después de que el índice de precios al consumo de julio aumentara un 3,8% interanual, superando las expectativas del mercado y reavivando las preocupaciones sobre las persistentes presiones inflacionistas locales.
NAB prevé ahora un aumento inmediato en la reunión de política del 29 y 30 de septiembre del RBA, con riesgos a favor de un segundo aumento en noviembre si el impulso económico sigue siendo robusto. CBA y ANZ, sin embargo, esperan que el siguiente movimiento tenga lugar en noviembre, alineándose con sus proyecciones anteriores. Westpac sigue siendo un caso único, manteniendo su opinión de que las tasas se mantendrán invariadas hasta finales de año.
El precio del mercado refleja la creciente convicción de una política más restrictiva, al asignar un 50 % de probabilidad de un aumento en septiembre a la tasa de depósito del RBA, frente al 17 % anterior a los datos de inflación. Los operadores están valorando un ajuste total de 30 puntos básicos hasta febrero de 2027, con una tasa de depósito que podría alcanzar cerca del 4,6 %.
Belinda Allen, jefa de economía australiana de CBA, advirtió contra interpretar excesivamente un único dato mensual de la inflación, pero señaló que las presiones de precios de ámbito amplio sugieren que la tendencia a la desinflación se ha visto detenida. Agregó que las recientes comunicaciones del RBA indican que el banco central probablemente respondería a la sorpresa de la inflación al alza con un aumento de tipos de interés en noviembre, aunque un recorte llevado a cabo más pronto, en septiembre, sigue siendo un riesgo importante.
El RBA ha mantenido su tasa de referencia en el 4,35% durante dos reuniones consecutivas después de realizar tres aumentos a principios de 2026. La próxima decisión del banco central será objeto de un estricto seguimiento buscando señales sobre si será necesario endurecer aún más la política para garantizar que la inflación regrese a su objetivo en el plazo establecido.













