La inflación en Suiza se aceleró hasta el 0,8 % en agosto, desde el 0,4 % del mes anterior, superando las 16 estimaciones de los economistas recogidas por Bloomberg y alcanzando el nivel más alto desde mediados de 2022. El aumento se debió principalmente al fuerte repunte de los precios de la energía, que subieron alrededor de un 25 % interanual, mientras que la inflación subyacente —que excluye componentes volátiles— apenas avanzó hasta el 0,4 %, desde el 0,3 %. Los analistas destacaron la marcada divergencia como señal de presiones temporales en la oferta, más que de un aumento generalizado de los precios.
La sorpresa en el dato de inflación ha incrementado ligeramente las expectativas del mercado sobre un posible cambio de política del Banco Nacional Suizo (BNS), aunque la mayoría de los economistas aún prevén que el banco central mantenga su tipo de interés negativo al menos hasta 2027. Según los datos de Derivox, actualmente se descuenta una subida de 25 puntos básicos para el verano de 2027 con una probabilidad del 68 %, frente a estimaciones anteriores. La próxima reunión de política monetaria del BNS está programada para el 24 de septiembre.
El economista jefe de VP Bank, Thomas Gitzel, señaló que el BNS enfrenta una presión creciente para actuar, dado que una inflación del 0,8 % es incompatible con un tipo Saron profundamente negativo. Aunque el banco central no está bajo una presión inmediata debido a que la inflación absoluta sigue siendo baja, Gitzel advirtió que los riesgos inflacionarios se han desplazado al alza. "No se puede descartar una subida en diciembre", afirmó, aunque subrayó que sería necesario un repunte sostenido de la inflación subyacente para justificar un endurecimiento de la política monetaria.
Los mercados de tipos de interés en Suiza mostraron una reacción limitada ante los datos. Los tipos swap a dos años, que influyen en la fijación de las hipotecas, apenas se movieron al alza, mientras que el rendimiento del bono soberano suizo a 10 años permaneció sin cambios. Los analistas atribuyeron esta respuesta contenida al carácter energético del aumento de la inflación y a su escaso efecto contagio sobre los precios generales.
La reciente debilidad del franco suizo también ha contribuido a la inflación importada, con los precios de importación aportando más al aumento del IPC de agosto que los precios domésticos. La inflación subyacente, excluyendo energía y componentes sensibles a las importaciones, sigue contenida, lo que refuerza las expectativas de que el BNS priorizará la estabilidad frente a un endurecimiento preventivo a corto plazo.












