La inflación anual del consumo en Sudáfrica se desaceleró hasta el 4,3% en julio, lo que marcó la primera caída en cinco meses y se situó por debajo de las expectativas de los economistas, que se situaban en el 4,5%, según los datos de Statistics South Africa.
La moderación se debió a una inflación más débil en los alimentos, menores incrementos en las tarifas municipales y una marcada caída en los precios del combustible. La inflación de los alimentos y las bebidas no alcohólicas descendió hasta el 0,9% interanual, el nivel más bajo desde mediados de 2008, en gran parte debido a la disminución de los precios de cereales y carne.
Los aumentos tarifarios municipales, que suelen aplicarse en julio, fueron menores que en el año anterior, lo que contribuyó a la tendencia desinflacionaria. Los precios de los carburantes descendieron un 7,1% interanual, mientras que los de diésel cayeron un 11,7 %, por lo que la tasa anual de inflación de los carburantes bajó al 20,6% desde el 34,3% de junio.
A pesar de la desaceleración, la inflación sigue por encima del objetivo del 3% establecido por el Banco Central de Sudáfrica. En su reunión de julio, el banco central mantuvo estables los tipos de interés, citando los ajustes restrictivos de su política destinados a devolver la inflación al objetivo en un plazo de dos años. La próxima lectura de la inflación se hará pública el 23 de septiembre, fecha en que el Banco Central anunciará su política monetaria.
Los analistas advirtieron de que los riesgos de inflación siguen orientados hacia arriba, con un posible aumento de la presión a raíz de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio, que afectan los precios del petróleo a nivel mundial.










