Las acciones de Samsung Electronics Co Ltd se hundieron más de un 8% el lunes después de que la empresa anunciara un plan de retorno al accionista que ascendía a entre 90 billones y 110 billones de won (80.000 millones de dólares) para los años 2025-2027, decepcionando a los inversores que tenían previsto un reparto más agresivo del efectivo.
El plan incluye 30 billones de won en dividendos en metálico para el presente trimestre y un programa de recompra de acciones de 30 billones de won. Los analistas señalaron que el dato de retorno total estaba en general en línea con las filtraciones previas, pero el tamaño de la recompra se distancia del programa de 40 billones de won de la rival SK Hynix Inc. que anunció a principios de este mes. Samsung no especificó cómo se distribuirán los fondos restantes más allá de la recompra.
La venta masiva siguió a dos sesiones consecutivas de ganancias, ya que los inversores tomaron beneficios después de que las acciones de Samsung aumentaron un 100 % interanual hasta el año 2026. La empresa se ha beneficiado de la sólida demanda de chips de memoria relacionada con la infraestructura de inteligencia artificial, lo que ha generado buenas ganancias durante el último año. Sin embargo, la falta de datos detallados sobre los 50 billones de won a 70 billones de won en posibles beneficios dejó a los accionistas decepcionados.
La disminución de Samsung tuvo un gran peso en el índice KOSPI, que cayó más del 1% el lunes, mientras que las acciones de SK Hynix se apreciaron ligeramente. La reacción general del mercado reflejó la decepción de los inversores por el enfoque conservador percibido en la distribución de efectivo en un contexto de fuerte generación de flujo de efectivo libre.
La empresa reiteró su compromiso de devolver al menos el 50 % de su flujo de efectivo libre entre 2025 y 2027, alineándose con el objetivo declarado de SK Hynix. El anuncio del plan de devolución a los accionistas de Samsung llegó después de semanas de especulación y expectación en el mercado, lo que pone de relieve la presión que soportan los principales fabricantes de chips para recompensar a los inversores en medio del crecimiento de los ingresos impulsado por la IA.













