Rusia acusó a Estados Unidos el martes de un profundo involucramiento en los recientes ataques ucranianos, incluyendo ataques contra territorio ruso, intensificando la fricción geopolítica entre Moscú y Washington.
La Cancillería rusa afirmó que la inteligencia, el apoyo logístico y las suministraciones de armas estadounidenses estaban permitiendo las operaciones ucranianas que habían objetivo regiones rusas. Un portavoz de la cancillería no proporcionó evidencia específica pero reiteró que el personal estadounidense estaba presente en Ucrania, coordinando esfuerzos militares.
La acusación sigue una serie de ataques de drones y misiles ucranianos en áreas fronterizas rusas, que Moscú ha condenado repetidamente como provocaciones. Los funcionarios rusos han advertido de medidas de represalia, aunque no se detallaron acciones inmediatas.
La Secretaría de Estado de EE.UU. ha denegado previamente un involucramiento directo en decisiones militares ucranianas, reiterando que el apoyo estadounidense se limita a capacidades defensivas. Washington también ha instado a la desescalada, enfatizando la necesidad de evitar una mayor escalada en el conflicto.
Las últimas acusaciones subrayan el paisaje diplomático frágil en medio de hostilidades en curso, con ambos lados intercambiando acusaciones sobre el alcance del involucramiento externo en la guerra.













