El presidente ruso, Vladimir Putin, firmó un decreto que otorga a las autoridades el poder de asumir el control temporal de la infraestructura crítica, que se considera insuficientemente protegida contra ataques.
La medida se refiere a instalaciones del sector energético, la industria, el transporte, la logística y las comunicaciones que son esenciales para la seguridad nacional y la estabilidad económica. Según la orden, los organismos estatales pueden confiscar bienes y derechos de propiedad si los operadores no cumplen con las obligaciones de seguridad o demoran las reparaciones después de los paros. Esta medida se produce tras un incremento de los ataques con drones de Ucrania contra refinerías rusas del petróleo y centros logísticos.
Desde mediados de julio, al menos 24 almacenes de almacenamiento operados por la tienda en línea Wildberries han sido atacados, lo que ha afectado en gran medida a su capacidad operativa. El grupo de comercio electrónico rival Ozon anunció que cuatro de sus centros de logística del sur fueron atacados el lunes. Los ataques han agravarado la escasez de carburantes, lo que ha provocado largas colas en las gasolineras y un racionamiento limitado del gasolina y el diésel.
La semana pasada, Putin ordenó al gobierno que elaborara un programa de reconstrucción para las instalaciones comerciales y de almacenes dañadas, lo que subraya la creciente presión sobre las redes energéticas y logísticas de Rusia.












