La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos elevó su previsión de crecimiento económico del sistema suizo para 2026 al 2,0%, un aumento considerable desde el 1,1% que había previsto en junio para el PIB sin efectos estacionales, según un "Estudio Económico" publicado el martes.
La revisión refleja una actividad económica más sólida de lo que se esperaba. El PIB no ajustado de Suiza aumentó un 1,9% en el segundo trimestre, después de un crecimiento del 0,6% en el primero, con la industria química y farmacéutica como motor principal, según la Secretaría de Estado para la Economía (Seco). La OCDE dijo que estaba ajustando su pronóstico para adaptarlo a la senda más fuerte.
Para 2027, la OCDE ha reducido ligeramente su previsión de crecimiento del 1,5% al 1,4%. En cuanto a la inflación, la OCDE espera ahora una tasa media anual del 0,6% tanto para este año como para 2026, frente al 0,7% estimado anteriormente para cada período.
La OCDE describió a Suiza como una economía estable, próspera y dinámica que ha resistido relativamente bien las recientes crisis globales, agregando que la baja intensidad energética ha contribuido a mantener la presión sobre los precios moderada. La demanda interna sigue siendo el principal motor de crecimiento, mientras que las condiciones globales inciertas y los costos energéticos más elevados afectan a la demanda externa. La organización observó que los aranceles recientes aplicados a los productos suizos de exportación y las interrupciones más amplias en la política comercial han puesto a prueba a las empresas orientadas a la exportación, y que estos riesgos persisten.
En materia de políticas, la OCDE instó a Suiza a salvaguardar su sólida situación financiera pública a largo plazo, recomendando la obtención de mayores ingresos mediante un aumento del impuesto al valor añadido, ahorros presupuestarios y un sistema de atención sanitaria más eficiente. La organización también determinó las necesidades de reforma del sistema de pensiones y del sector de la construcción.
La OCDE también analizó la regulación bancaria prevista, afirmando que debía reforzar la estabilidad del sector financiero sin menoscabar indebidamente el atractivo del centro financiero suizo. Por último, la organización aconsejó a Suiza que fortaleciera los lazos con sus socios comerciales existentes y abriera nuevos mercados de exportación.












