La agencia de calificación Moody's ratificó la calificación de emisor a largo plazo en moneda extranjera Caa1 de Sri Lanka y la calificación de deuda subordinada sin garantías el lunes, manteniendo un outlook estable. La decisión refleja una mejora moderada de la estabilidad macroeconómica desde la crisis de 2022, aunque el perfil de deuda del soberano sigue siendo muy tensionado.
Esta afirmación sigue a las reformas fiscales que se han llevado a cabo en el marco del actual programa del Fondo Monetario Internacional, que ha apoyado los superávits presupuestarios primarios y ha fortalecido la recaudación de ingresos. Se prevé que la deuda pública llegará al 95 % del PIB en 2026, mientras que los gastos de intereses se espera que consuman más del 40 % de los ingresos del Estado. Se prevé que la deuda en relación con los ingresos superará el 580 %, lo que subraya la escasa capacidad de pago de deuda a pesar de los recientes avances.
Las vulnerabilidades externas siguen siendo elevadas, con tasas de cobertura de las importaciones inferiores a tres meses y una tasa del indicador de vulnerabilidad externa superior al 250 %. La exposición de Sri Lanka a los shocks externos, incluida la volatilidad de los precios de la energía y las interrupciones del turismo derivadas de las tensiones geopolíticas en el Medio Oriente, complican aún más la perspectiva. Se prevé que el crecimiento a medio plazo se mantendrá alrededor del 4 %, limitado por desafíos estructurales, tales como la emigración de mano de obra cualificada y la escasa inversión privada.
El programa del FMI, previsto para concluir en 2027, ha proporcionado un apoyo político y financiación concesional. Sin embargo, el aumento de las obligaciones de servicio de la deuda externa a partir de 2028 pondrá a prueba el compromiso del gobierno con las reformas una vez que concluya el programa. Moody's observó que mantener la disciplina fiscal y reconstruir las reservas externas serán fundamentales para evitar más presión en el calificación.












