El índice de referencia de las acciones mexicanas bajó el miércoles, extendiendo pérdidas mientras los inversores ponderaban los vientos contrarios al crecimiento global y la subparidad de las acciones regionales.
El S&P/BMV IPC, que sigue el desempeño de las 35 empresas más líquidas y grandes listadas en la Bolsa Mexicana de Valores, cerró con una caída del 1,41% a 52.875,41 puntos. La declinación siguió a una debilidad más amplia en los mercados emergentes y a preocupaciones persistentes sobre la desaceleración económica de China, que han disminuido el apetito de riesgo en las acciones latinoamericanas.
El volumen de negociación alcanzó los 24,7 millones de acciones, por encima de la media de 30 días de 21,8 millones, lo que sugiere una participación moderada de los inversores a pesar del sentimiento negativo. El índice en pesos ha declinado un 3,2% en el pasado mes, subiendo a la lista de los que subparan a sus pares regionales, como el Bovespa de Brasil, que cayó un 0,8% en el día.
Entre los sectores que lideraron las declinaciones, los materiales y los financieros cayeron más de un 2%, mientras que los servicios públicos se desmarcaron con una ganancia marginal. No hubo una sola acción que fuera responsable de la mayoría de la caída del índice, aunque las acciones de América Móvil y Walmart de México destacaron como las que más se desaceleraron, cada una con una caída de más de un 3%.
Los analistas atribuyeron la debilidad generalizada a una combinación de factores externos, incluyendo los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE.UU. y una mayor cotización del dólar estadounidense, que típicamente pesan en los activos de los mercados emergentes. El desempeño reciente del índice refleja una postura cautelosa entre los inversores ante la incertidumbre sobre la política monetaria global y las dinámicas comerciales.
La caída del 1,41% del S&P/BMV IPC marca su quinta sesión consecutiva en territorio negativo, extendiendo una retirada desde los máximos alcanzados a finales de julio.













