Adam Mosseri, director ejecutivo de Instagram, está programado para declarar esta semana en un juicio federal en Oakland, California, como parte de una demanda presentada por 29 estados de EE. UU. en la que se afirma que las plataformas de Meta adictan a los niños a las redes sociales.
Los estados, liderados por California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey, acusan a Meta de haber diseñado Instagram y Facebook para explotar a los usuarios jóvenes, contribuyendo a la ansiedad, la depresión y el suicidio, al tiempo que engañan al público sobre la seguridad. Tennessee ha presentado una demanda separada en Nashville con reclamaciones similares. El caso consolidado se considera la mayor prueba legal hasta la fecha sobre el impacto de las redes sociales en la salud mental de los jóvenes.
La jueza Yvonne Gonzalez Rogers supervisará el juicio, que se prevé que dure todo septiembre. El jurado emitirá un veredicto consultivo, mientras que la jueza determinará la responsabilidad y las posibles sanciones civiles. Los estados han indicado que podrían pedir cerca de 200.000 millones de dólares en multas, según declaraciones presentadas en el tribunal.
Meta ha negado las acusaciones, afirmando que la investigación interna no demuestra un vínculo claro entre el uso de las redes sociales por parte de los adolescentes y una disminución del bienestar. La compañía afirma que sus plataformas están diseñadas con la seguridad en mente y que las políticas de los productos evolucionan en respuesta a las observaciones. Mosseri declaró previamente que Instagram prioriza solucionar los problemas más urgentes que afectan a los usuarios jóvenes.
El juicio sigue a la decisión de un jurado de Los Ángeles, en febrero, de ordenar a Meta y a Google de Alphabet que pagaran 6 millones de dólares a una mujer de 20 años que alegó que la adicción a Instagram y YouTube perjudicó su salud mental durante la infancia. A principios de septiembre, un juez de Nuevo México ordenó a Meta que pagase 567 millones de dólares para resolver los problemas de salud mental de los adolescentes, dictaminando que las plataformas de la compañía constituyen una molestia pública.
El resultado del juicio de Oakland podría establecer un precedente para futuros litigios relacionados con las plataformas de redes sociales y el bienestar de los niños, con posibles consecuencias para las prácticas a nivel de toda la industria y el control regulatorio.













