El Grupo Macquarie ha mantenido a PricewaterhouseCoopers como su auditora y ha abandonado los planes de recomendar a KPMG Australia en su junta general anual de 2027, alegando preocupaciones sobre las prácticas de auditoría.
Esta decisión se produce después de un intenso examen reglamentario de KPMG Australia, tras las denuncias realizadas por un denunciador en marzo de que el personal utilizaba información privilegiada para obtener lucrativos contratos de auditoría. Las acusaciones motivaron cambios en el liderazgo de KPMG a mediados de junio, lo cual incluyó la renuncia del director general, del jefe de auditoría, del presidente y de asociados senior de auditoría.
John Sams, director de KPMG Australia, reconoció esta decisión en un comunicado, señalando que la decisión de Macquarie pone de relieve la importancia de la transformación que está experimentando la firma. Agregó que KPMG ha iniciado una revisión exhaustiva de su cultura, ha reforzado las estructuras de gobierno y ha implementado cambios significativos en el liderazgo, al tiempo que ha colaborado con las investigaciones legislativas y regulatorias.
El gobierno australiano y varios clientes de primer nivel han intensificado la vigilancia de KPMG a raíz de las denuncias, que han planteado preguntas más amplias sobre las normas de auditoría en todo el sector y la conducta ética en el mismo.












