El mercado de los bonos soberanos japoneses se encuentra bajo tensión debido a que el rendimiento del bono gubernamental japonés de referencia de 10 años se acercó a 3% por primera vez desde la mitad de la década de 1990, poniendo a prueba la estrategia fiscal y la sostenibilidad de la deuda del gobierno.
El rendimiento alcanzó un máximo de tres décadas de 2,945% el martes antes de disminuir a alrededor de 2,89% el miércoles, reflejando las crecientes preocupaciones de los inversores sobre la capacidad del gobierno para controlar la inflación. El Banco de Japón mantiene su objetivo de inflación de 2% desde hace mucho tiempo, pero las estimaciones de crecimiento real se han visto limitadas a cerca del 1%, según las proyecciones gubernamentales. El Ministerio de Finanzas estima que el crecimiento real del PIB será de 0,9% en el año fiscal actual que termina en marzo de 2027, seguido de 1,1% en el año siguiente.
La subida en los rendimientos está amplificando los riesgos fiscales. El gobierno ha asignado 31 billones de yenes (195 mil millones de dólares) para costos de financiamiento de la deuda en el presupuesto actual. En un escenario de referencia que asume que el rendimiento del bono de 10 años suba a 3,6% a partir del año fiscal 2029, los gastos de servicio de la deuda podrían aumentar a 41 billones de yenes, un aumento de más de 30%. El yen sigue débil a 159,32 yenes por dólar, lo que agrega presiones a los costos de importación.
Los formuladores de políticas enfrentan herramientas limitadas para estabilizar el mercado. Los analistas sugieren que ajustes irregulares a la emisión de bonos podrían ayudar a frenar la subida en los rendimientos, pero los factores fiscales y geopolíticos más amplios continúan impulsando la inflación. Naomi Muguruma, jefa de estrategia de bonos en Mitsubishi UFJ Morgan Stanley Securities, señaló que las dudas del mercado sobre la resolución del gobierno para combatir la inflación han se convertido en el riesgo central para los traders de JGB. Sanae Takaichi, primera ministra de Japón, aún no ha presentado una respuesta integral a la turbulencia del mercado de bonos.
Los estrategas advierten que sin una acción decisiva, los planes fiscales de Japón podrían enfrentar una tensión significativa. Mari Iwashita, ejecutiva de estrategia de tasas en Nomura Securities, destacó el desafío de anclar la inflación ante las presiones de precios persistentes, comparando el entorno actual con el shock petrolero anterior. Ataru Okumura, jefe de estrategia de tasas en SMBC Nikko Securities, sugirió que ajustar el momento de la emisión de bonos podría proporcionar alivio temporal, pero las soluciones a largo plazo siguen siendo inciertas.
El Ministerio de Finanzas está programado para celebrar una reunión regular con inversores el próximo mes, donde la coordinación de políticas fiscales y monetarias será probablemente un tema clave. El resultado de estas discusiones podría determinar si Japón puede evitar una crisis fiscal más profunda impulsada por los costos de préstamos en aumento.











