Los trabajadores de Hyundai Motor de Corea del Sur iniciaron el primer gran paro de la empresa en una década el viernes, lo que ha provocado un aumento de las tensiones laborales en el fabricante de automóviles y sus proveedores.
La huelga se centra en los ilusionistas conversaciones salariales, con el sindicato buscando aumentos de la edad de jubilación, protección contra las pérdidas de empleo derivadas de la inteligencia artificial y la automatización, y bonificaciones garantizadas. Los empleados de Hyundai también exigen garantías de que los puestos de trabajo se preservarán mientras la empresa planea ampliar el uso de robots humanoides a partir de 2028.
La huelga de un día afecta al personal de Hyundai, su firma hermana Kia y a múltiples proveedores, lo que subraya una desconfianza más amplia en el mercado laboral de Corea del Sur. Las huelgas parciales desde fines de julio ya han interrumpido la producción, con Estimaciones de Yonhap News sobre pérdidas de 55.200 vehículos valorados en 1,67 mil millones de dólares.
El sindicato sigue abierto a reanudar las negociaciones, pero ha advertido de que habrá más medidas de acción industrial si la dirección no presenta propuestas sustanciales. Hyundai dijo que sigue priorizando el diálogo para resolver la disputa.
La huelga pone de manifiesto la creciente fricción entre los trabajadores y la automación en la industria automotriz de Corea del Sur, un sector crítico para la economía del país, basada en las exportaciones.













