La circulación de tanques por el Estrecho de Ormuz ha disminuido aproximadamente un 15% en los últimos tres meses debido a las tensiones entre Estados Unidos e Irán, según datos de la industria revisados por Reuters.
La reducción en los movimientos de buques a través de este punto crítico, que maneja alrededor de un tercio del petróleo marítimo mundial, refleja una percepción más alta de riesgos entre las compañías de navegación. El Estrecho de Ormuz sigue siendo un punto de fricción ante las disputas en curso sobre el programa nuclear de Irán y la postura militar regional.
Aunque los precios del petróleo global han permanecido relativamente estables en las últimas semanas, la disminución en la actividad de los tanques sugiere que los operadores están adoptando un enfoque más cauteloso para navegar la zona. Según fuentes de la industria, las preocupaciones sobre posibles interrupciones, incluidas las posibles agresiones a los buques o bloqueos, persisten a pesar de que no ha habido incidentes importantes recientes.
Los últimos datos indican que los transbordos diarios de tanques a través del estrecho han caído de un promedio de 17 millones de barriles en el primer trimestre a unos 14,5 millones de barriles en el segundo trimestre. La disminución coincide con la presencia naval estadounidense aumentada en la región y las amenazas periódicas de Irán de cerrar el estrecho en respuesta a las sanciones.
Los analistas destacan que el actual descenso en la circulación de tanques puede no desencadenar aún interrupciones inmediatas en la cadena de suministro, pero la incertidumbre prolongada podría llevar a costos de navegación más altos y primas de seguros para los buques que transitan la zona. La situación destaca los riesgos geopolíticos persistentes que siguen influyendo en los mercados energéticos globales.
La Quinta Flota de EE.UU., con sede en Baréin, ha mantenido una presencia naval estable en el Golfo, mientras que Irán ha realizado ejercicios militares cerca del estrecho. A pesar de los esfuerzos diplomáticos para desescalar las tensiones, no se ha logrado ningún avance, lo que deja el corredor marítimo vulnerable a interrupciones repentinas.













