Los inventarios globales de petróleo están bajo escrutinio, ya que los analistas evalúan si las existencias actuales pueden superar una escalada de seis meses en las tensiones entre Estados Unidos e Irán.
El International Energy Agency (IEA, Agencia Internacional de la Energía) estima que los países miembros mantienen unos stocks de crudo y productos de aproximadamente 1,6 billones de barriles, lo que equivale aproximadamente a 90 días de demanda futura. Estas reservas funcionan como un amortiguador crítico ante interrupciones del suministro, pero su adecuación en un conflicto prolongado sigue siendo incierta.
La escalada en el Medio Oriente ha desencadenado históricamente una volatilidad en los mercados del petróleo. Por ejemplo, la confrontación entre Estados Unidos e Irán en 2020 provocó un aumento temporal en los precios del Brent por encima de los 70 dólares por barril en cuestión de semanas. Los riesgos geopolíticos actuales, incluidos los ataques de los hutíes contra el transporte marítimo del Mar Rojo y el programa nuclear de Irán, ya han contribuido a un aumento del 15% en los futuros del Brent desde finales de diciembre, empujando los precios hacia los 85 dólares por barril.
Los analistas de Goldman Sachs observan que, aunque las reservas estratégicas son importantes, su eficacia depende de la escala y duración de las interrupciones. Un conflicto de seis meses podría poner a prueba los límites de estos márgenes de seguridad, especialmente si se interrumpe el acceso a puntos cruciales, como el Estrecho de Ormuz, que representa alrededor del 20 % del tránsito de suministro petrolero global.
La Reserva Estratégica de Petróleo de los Estados Unidos (SPR) almacena aproximadamente 370 millones de barriles, en comparación con su máximo de 727 millones en 2009. La Administración Biden ha manifestado que no tiene planes inmediatos de liberar más barriles, a pesar de los llamamientos de los políticos a intervenir estratégicamente. La capacidad reducida de la SPR limita su capacidad para compensar los choques prolongados del suministro.
OPEP+ ha mantenido sus recortes de producción, pero la capacidad de reserva del grupo, estimada en 3,5 millones de barriles diarios, podría no ser suficiente para compensar por completo una interrupción importante. Arabia Saudita, el líder de facto del cartel, ha reiterado su compromiso con la estabilidad del mercado, pero no ha indicado su voluntad de aumentar la producción unilateralmente.
Los participantes del mercado están monitorizando de cerca los inventarios en Asia y Europa, donde los niveles de existencias han ido disminuyendo. El último informe mensual de la AIE prevé un déficit de 1,1 millones de barriles diarios en los balances petroleros mundiales para mediados de 2025, suponiendo que no se produzcan interrupciones adicionales en el suministro. Un conflicto prolongado entre Estados Unidos e Irán podría agravar dicho desequilibrio.
El resultado depende de si los esfuerzos diplomáticos pueden reducir la tensión o si se materializa una acción militar adicional. De momento, la atención sigue estando centrada en si los stocks mundiales pueden absorber el impacto de un conflicto prolongado sin provocar una crisis de suministro.













