El par GBP/USD se situó el martes en 1,3627, cerca de su nivel más alto desde mediados de febrero, ya que la libra seguía beneficiándose de la suavidad global del dólar tras la decisión del Tesoro estadounidense de al menos duplicar las compras de bonos del gobierno a largo plazo.
Los inversores también siguen de cerca los acontecimientos relacionados con las nuevas sanciones contra Irán, que podrían introducir nueva volatilidad en los mercados energéticos y en el sentimiento de riesgo. Sin embargo, el tema principal de la semana sigue siendo el discurso del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, en el Simposio Económico de Jackson Hole el viernes, que podría ofrecer más claridad sobre la trayectoria de los tipos de interés de EE. UU.
En el Reino Unido, los mercados monetarios están cotizando aproximadamente un 50 % de posibilidades de un aumento de la tasa del Banco de Inglaterra antes de fin de año, con un incremento adicional de 25 puntos básicos previsto para principios de 2027. Los datos de la inflación correspondientes a julio mostraron un aumento de la IPC global hasta llegar al 2,9 %, la cifra más elevada desde marzo, mientras que la inflación subyacente aumentó un 2,6 %, superando las expectativas. Los últimos datos nacionales también han sido favorables: la actividad empresarial, medida mediante los PMI, ha dado señales de mejora, y la confianza de los consumidores alcanzó un máximo de dos años en agosto.
A pesar de estos aspectos positivos, los riesgos para las perspectivas siguen presentes. Los precios elevados de la energía y el posible incremento de las tensiones geopolíticas, en particular relacionadas con Irán, podrían reavivar las presiones inflacionistas. La resiliencia de la libra también se ve mitigada por consideraciones técnicas. En el gráfico H4, el par casi ha alcanzado un objetivo de resistencia local en 1,3672 y se consolida dentro de un rango estrecho entre 1,3619 y 1,3650. El análisis sugiere que puede formarse un nuevo rango de consolidación más ajustado por debajo de 1,3672. Un breakout a la baja podría exponer una caída hacia 1,3550, con el indicador MACD mostrando signos tempranos de debilitarse el impulso.
En el gráfico H1, el mercado se está cotizando dentro de un rango compacto alrededor de 1,3640, limitado por 1,3618 y 1,3650. El oscilador Stochástico indica una presión bajista a corto plazo, con su línea de señal por debajo de 50 y tendiendo hacia 20. Un rebote por debajo de 1,3600 podría extender las pérdidas hasta 1,3550.
La dirección a corto plazo del par GBP/USD probablemente dependa del resultado de las declaraciones del presidente de la Fed, Warsh, y de cualquier desarrollo relativo a las sanciones contra Irán, mientras que los niveles técnicos ofrecerán una orientación adicional a los operadores.













