La Reserva Federal de los Estados Unidos adoptó una decisión política dura, acompañada de unos sólidos datos macroeconómicos para agosto, entre ellos una inflación de los precios al consumidor núcleo del 0,3% interanual y un aumento de las ventas minoristas del 1,2% interanual. Esta combinación provocó una revalorización en los mercados mundiales de deuda y divisas.
No estaban inmediatamente disponibles más detalles verificados sobre los movimientos específicos del mercado.













