La confianza del consumidor en la zona euro mejoró inesperadamente en agosto, aumentando 0,4 puntos hasta -15,5 desde la lectura de julio, informó la Comisión Europea el viernes. Los economistas habían previsto un ligero descenso hasta -16,0.
El indicador, que había estado afectado por los efectos colaterales del conflicto de Irán en marzo y abril, ha subido durante cuatro meses consecutivos. A pesar de los récords recientes, la medida sigue por debajo de su media a largo plazo y aún no ha recuperado completamente las pérdidas registradas desde febrero.
La mejora obtenida en agosto contrasta con la tendencia general de un sentimiento del consumidor disminuido en todo el bloque, reflejando la persistente incertidumbre económica y las presiones inflacionarias. Los últimos datos sugieren una gradual estabilización en las expectativas de los hogares, aunque el continuo territorio negativo del índice subraya los continuos desafíos para restaurar eloptimismo del consumidor.













