Los banqueros centrales europeos abandonaron la semana pasada el simposio de Jackson Hole manifestando preocupación por las últimas acciones de política estadounidense que consideran como potenciales amenazas para la estabilidad financiera transatlántica.
Las tensiones más recientes se deben a una intervención del Tesoro estadounidense el 1 de agosto, cuando las autoridades se dispusieron a apoyarlo al yen japonés mediante la venta de euros para adquirir ese monto de divisa, según el secretario del Tesoro, Scott Bessent. Oficiales europeos afirmaron que no fueron avisados con anticipación de la operación, una práctica habitual en las intervenciones monetarias importantes. Bessent también describió los planes de ampliar las subastas de bonos del Tesoro estadounidense a plazos más largos, una estrategia que podría financiarse mediante un aumento de la emisión de deuda a plazos más cortos.
Los responsables políticos europeos interpretaron estas medidas como una prueba de la voluntad de Washington de intervenir de manera más agresiva para suprimir los costes del endeudamiento. Una fuente puso en duda si finalmente se podría ejercer presión sobre la Reserva Federal para que adquiriera los bonos directamente. El Tesoro rechazó esta interpretación, afirmando que el objetivo de la expansión de la compra de bonos consiste en aumentar la liquidez del mercado y no imponer un límite a los tipos de interés.
Un funcionario del Departamento del Tesoro dijo el jueves que el departamento tenía como objetivo reducir los rendimientos a largo plazo después de que éstos superaran lo que los funcionarios consideraban como valor justo. El funcionario añadió que los cambios formaban parte de un esfuerzo más amplio para estabilizar los mercados de deuda, en lugar de ser un señal de cambios en la política en general.
Los debates de Jackson Hole también abordaron las líneas de cambio de dólares de la Fed con los principales bancos centrales, que proporcionan liquidez en dólares durante periodos de tensión financiera. Algunos funcionarios europeos expresaron preocupación por el hecho de que las tensiones políticas pudieran socavar estas facilidades, aunque no se identificó amenaza inmediata. El Tesoro enfatizó que las decisiones sobre las líneas de intercambio siguen siendo exclusiva responsabilidad de la Reserva Federal y los funcionarios esperan que estos acuerdos sigan sin alteraciones.
El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, ha buscado reconstruir sus relaciones internacionales desde que tomó posesión del cargo, incluso en un reciente viaje a Europa que los funcionarios describieron como ampliamente constructivo. La reunión de Jackson Hole puso de relieve la creciente división entre los enfoques estadounidenses y europeos en materia de política monetaria y fiscal, aunque los banqueros centrales reconocieron la necesidad de continuar cooperando.












