Minutos del encuentro de julio del Banco Central Europeo, combinados con los datos económicos disponibles, fortalecen la razón para un aumento de tipos en septiembre, según una nota publicada el jueves por ING.
Carsten Brzeski, jefe global de macroeconomía en ING, destacó que el BCE continúa lidiando con un"sacudón de oferta que sigue el curso de un libro de texto", aunque el número de miembros del Consejo de Gobierno favorables a un aumento en septiembre parece alto. En los minutos se reveló que algunos responsables políticos no se habrían opuesto a elevar las tasas en julio, haciendo hincapié en que retrasar las medidas podría resultar más costoso que actuar con mayor celeridad.
El Consejo Ejecutivo consideró que la forma más prudente de preservar la flexibilidad era actuar con cautela, dejando tiempo para evaluar cómo se desarrollaban las condiciones durante el verano. Sin embargo, los datos recientes han superado las expectativas, y los riesgos para el crecimiento se consideran menos pronunciados, mientras que los riesgos de inflación siguen siendo más favorables.
Los responsables políticos no observaron ninguna evidencia de efectos de segundo orden derivados de los mayores precios de la energía que se incorporan en la dinámica salarial y de precios, y las expectativas de inflación a largo plazo siguieron estando bien ancladas. La zona del euro también ha demostrado una "resistencia casi inesperada" frente a las tensiones geopolíticas, incluido el conflicto del Oriente Medio, en parte debido a que los competidores asiáticos soportan los efectos más negativos de interrupciones como el cierre del Estrecho de Ormuz.
ING dudaba de que la BCE amplié el apretaje más allá de septiembre, señalando que el banco central podría evitar acciones que arriesguen a tirar a la economía hacia una recesión debido a un choque en el lado de la oferta.












