China lamentó el miércoles después de que la cumbre de líderes financieros del G20 concluyera sin emitir una declaración conjunta, alegando que había diferencias de perspectivas en asuntos relevantes.
La falta de consenso ha seguido los esfuerzos de la administración del presidente estadounidense, Donald Trump, por conseguir el apoyo de todos los líderes financieros del G20 (excluido China) para medidas dirigidas a las políticas que se consideran “contrarias al mercado” y a las distorsiones que fomentan una excesiva dependencia de las exportaciones y perjudican el crecimiento en otras economías. Según funcionarios familiarizados con los debates, Estados Unidos obtuvo el apoyo de los líderes financieros el martes.
Guo Jiakun, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, hizo hincapié durante una rueda de prensa diaria en que los procesos del G20 deben obedecer a los principios de consenso, participación igualitaria, objetividad y justicia. El hecho de que la reunión no haya producido un comunicado conjunto pone de manifiesto los desafíos de alineación de posturas políticas entre las grandes economías en medio de los continuos debates sobre política comercial y económica.
Este desarrollo ocurre mientras los responsables de la política económica mundial abordan las tensiones derivadas de los desequilibrios comerciales, los subsidios industriales y el impacto de las estrategias económicas nacionales en los mercados internacionales. El G20, que representa las economías más grandes del mundo, ha fungido históricamente como un foro para responder de manera coordinada a desafíos comunes, aunque las recientes reuniones han puesto de manifiesto las diferencias de criterio en cuanto a los enfoques de la gobernanza económica.












