Las acciones brasileñas y el dólar mostraron un movimiento limitado el miércoles, mientras los inversores equilibraban las fuertes ganancias corporativas con el aumento de los riesgos geopolíticos en el Medio Oriente.
El contrato de futuros del mini Ibovespa cerró a R$ 177.489, dentro de un rango de 174.500 a 180.000 reales durante la sesión, reflejando un moderado interés por la compra después de que las previsiones de crecimiento de ingresos para el año fiscal 2028 de Nvidia, del 70 %, superaran las expectativas del consenso del 44 %. Las optimistas perspectivas del gigante tecnológico contribuyeron a respaldar el sentimiento global de riesgo, compensando las preocupaciones sobre la escalada de las tensiones en la región.
El dólar estadounidense se cotizó cerca de R$5.1503 al cierre de la sesión del martes, consolidándose dentro de una franja de baja volatilidad entre R$5.05 y R$5.25. La estabilidad del tipo de cambio se debió a que el crudo Brent se mantuvo por encima de los 87 USD por barril y los futuros de oro registraron una caída del 0,87% hasta 4.617,50 USD por oncia troy, mientras que los acontecimientos geopolíticos en el estrecho de Ormuz añadieron más cautela al mercado.
En datos internos, el índice de inflación IPCA-15 de Brasil disminuyó un 0.40% en agosto, elevando la tasa a 12 meses al 4.24%, por debajo del techo objetivo del banco central. El Ministerio de Hacienda mantuvo su defensa de una prórroga de 60 días del impuesto del 12% a las exportaciones de petróleo, una medida que ha suscitado la scrutiny de las empresas petroleras privadas. Por otra parte, los líderes del Congreso programaron una votación para la próxima semana sobre una medida provisional que aborda la expiración del impuesto sobre las importaciones de bienes de bajo valor.
Los mercados mundiales siguieron siendo sensibles a los acontecimientos en Oriente Próximo, donde las amenazas del presidente ruso, Vladimir Putin, de agravar el conflicto en Ucrania, y la retórica del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, sobre aranceles contra Canadá, contribuyeron a la inquietud de los inversores. Los analistas señalaron que, aunque los beneficios corporativos proporcionaron un repunte temporal, los riesgos macroeconómicos y geopolíticos más amplios siguieron pesando en el sentimiento de los mercados.
El índice Ibovespa cerró casi estable en 174.771,00, con un aumento del 0,11%, ya que los ganos en las acciones relacionadas con la tecnología se moderaron ante la cautela en los sectores energético e industrial. La limitada volatilidad de la sesión refleja un mercado que espera mayor claridad tanto en las perspectivas de las empresas como en los acontecimientos geopolíticos.












