Bank of America ha recomendado a sus clientes que compren el dólar neozelandés frente al dólar estadounidense, estableciendo un nivel de entrada en 0,5957 con un objetivo de 0,62 y un stop-loss en 0,58.
Esta recomendación refleja un cambio más general en la distribución del riesgo, ya que el banco está reduciendo sus posiciones cortas en el dólar estadounidense, a pesar de la incertidumbre que aún persiste. Las perspectivas de Bank of America para la divisa estadounidense dependen de la credibilidad de la política de la Reserva Federal y de los esfuerzos del Tesoro de Estados Unidos por controlar los costes de endeudamiento, incluidas posibles intervenciones en el mercado de divisas y recompras de bonos a largo plazo.
El banco espera que las condiciones financieras flexibles favorezcan las posiciones cortas en dólares frente a las monedas con elevada beta a corto plazo, particularmente si la Reserva Federal absorbe una mayor parte de las emisiones de bonos del Departamento del Tesoro. La postura alcista de Bank of America sobre el dólar de Nueva Zelanda se ve reforzada por el Banco Central de Nueva Zelanda (RBNZ), un banco central más restrictivo, que se espera que aumente las tasas de interés en dos ocasiones durante el cuarto trimestre.
Los riesgos relacionados con el clima para las cadenas de suministro de alimentos a nivel mundial se citan como un factor adicional que sustenta las perspectivas favorables para el dólar de Nueva Zelanda, según el análisis del banco.












