El token nativo de Hyperliquid, HYPE, subió un 20 % el 19 de agosto tras una declaración del expresidente de los Estados Unidos, Donald Trump, según la cual el presidente de la Comisión de Comercio de Productos Futuros (CFTC) Michael Selig está desarrollando un camino legal para que el intercambio descentralizado de productos derivados de criptomonedas opere en los Estados Unidos.
En la actualidad, el exchange limita a los usuarios con sede en Estados Unidos debido a las incertidumbres legales relacionadas con sus contratos futuros perpetuos. Si se les otorgara acceso, el mercado estadounidense podría representar una importante oportunidad de expansión, ya que las tasas de transacción podrían elevar el valor del token. Sin embargo, no se ha confirmado ninguna aprobación oficial ni un marco regulatorio, y el proceso continúa siendo incierto.
Las declaraciones de Trump en una cumbre sobre criptomonedas sugieren una postura favorable hacia Hyperliquid, pero la autoridad regulatoria no depende únicamente de la presidencia. La CFTC u otro regulador deberían emitir orientaciones o aprobaciones formales, y incluso entonces, determinadas funciones o mercados podrían seguir estando restringidos para los clientes estadounidenses. La posible entrada de la bolsa en los Estados Unidos es especulativa, y los operadores reaccionan ante la posibilidad más que ante cambios de política confirmados.
La tokenómica de Hyperliquid incluye un mecanismo de incineración de comisiones: casi todas las comisiones de transacción se utilizan para volver a comprar y eliminar permanentemente los tokens HYPE de la circulación, imitando una recompra de acciones. Si la negociación en los Estados Unidos se materializase, un mayor nivel de actividad podría acelerar esta tasa de incineración, reduciendo la oferta y potenciando potencialmente el precio del token.
Aunque el aumento del 20% refleja optimismo, la falta de claridad reguladora y la presencia de competidores consolidados en el espacio de derivados descentralizados introducen riesgos importantes. El estatus incipiente de la bolsa y la ausencia de una clara ventaja competitiva complican aún más el caso de inversión.













