XRP subió un 13% hasta 1,378 dólares el viernes, probando su punto de referencia de resistencia diaria a medida que aumentaba el optimismo por la claridad reguladora de EE. UU. para el token. El movimiento se produce tras el llamado del ex presidente Donald Trump al Congreso para aprobar una versión revisada de la Ley de Claridad, que delimitaría los roles de supervisión entre la Comisión de Valores y Comercio (SEC) y la Comisión de Comercio de futuros de materias primas (CFTC).
La legislación tiene como objetivo resolver una ambigüedad que ha durado mucho tiempo en torno a la clasificación de los activos digitales, un aspecto clave para el XRP desde que la SEC presentó una demanda contra Ripple en 2020. El rendimiento reciente del token ha superado a los principales competidores, con Bitcoin y Ethereum aumentando un 7,7% y un 5,0%, respectivamente, mientras que Solana aumentó un 5,72%.
Los niveles técnicos para XRP indican una resistencia inmediata de 1,488 dólares, seguida por un objetivo de ruptura de 1,633 dólares. El soporte se encuentra en 1,233 dólares, con un piso más profundo en 1,123 dólares. Los analistas señalan que el índice de fuerza relativa diario (RSI) se sitúa en 82,9 −muy sobrecompra− y advierten de un posible retroceso hacia el pivote de 1,23 dólares si se detiene el momentum.
Durante la última semana, XRP ha aumentado un 37,7%, reduciendo su caída interanual al 25,3%. El rango de 52 semanas va desde 0,9884 USD hasta 3,1853 USD, lo que sitúa el precio actual aproximadamente un 43% por debajo de su máximo anual. El marco de tiempo semanal continúa siendo neutro, ya que el Indice de Convergencia y Divergencia de Media Móvil (MACD, por sus siglas en inglés) se mantiene en territorio negativo, lo que indica que la tendencia alcista puede carecer de una confirmación más amplia.
El sentimiento del mercado general mejoró paralelamente al repunte del XRP, con Metaplanet y Boyaa Interactive ganando un 20 % y un 17 %, respectivamente. El avance del bitcoin a 77.173 dólares –su máximo desde finales de mayo– fomentó aún más el apetito por el riesgo en los activos digitales.












