El domingo, Irán descartó las amenazas de nuevas sanciones estadounidenses como un signo de desesperación, tras una oleada de ataques militares por parte de Washington e Israel que han tenido como objetivo a la República Islámica desde finales de febrero. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, señaló en un vídeo publicado en Telegram que el cambio de las acciones militares a la retórica de nuevas sanciones reflejaba la falta de opciones estratégicas. "El hecho de que hayan pasado de las operaciones militares a recordar los mismos planes antiguos demuestra que están desesperados", afirmó Araqchi.
Los líderes iraníes reiteraron su desafío a medida que el conflicto entraba en su sexto mes. El presidente Masoud Pezeshkian, citado por la agencia de noticias ISNA, afirmó que sería preferible acabar con las hostilidades "cuando somos poderosos y tenemos dignidad", y añadió que el mundo reconoce la capacidad de resistencia de Irán a pesar de los ataques estadounidenses a la infraestructura. El presidente del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf, aseguró el sábado que Teherán había recibido "numerosos mensajes" sobre la seguridad regional, lo que indicaba un continuo compromiso diplomático pese al escalamiento.
La administración estadounidense ha enmarcado su respuesta como una respuesta a las acciones regionales de Irán, y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, tiene previsto celebrar una rueda de prensa este lunes en la que explicará nuevas medidas. En declaraciones recientes, el ex presidente Donald Trump advirtió de las consecuencias económicas para cualquier nación que brindara apoyo a Irán, afirmando que Washington estaba observando los acontecimientos y reiterando que Teherán aún no estaba preparada para negociar un acuerdo viable. Trump añadió que Irán "amaría hacer un trato", pero que todavía no había cumplido con las condiciones necesarias.
El conflicto ha interrumpido los flujos internacionales de petróleo, con Irán bloqueando a tanqueros no autorizados que tránsitan por el Estrecho de Ormuz, un punto crítico de tránsito para los envíos de crudo. Según datos de 2025 de Kpler, más del 80% de las exportaciones de petróleo de Irán es comprado por China, una relación comercial que ha ayudado a Teherán a soportar la presión. El bloqueo de facto ha hecho subir los precios mundiales del petróleo, mientras que los ataques aéreos estadounidenses han debilitado considerablemente la marina e la fuerza aérea iraníes, aunque Teherán sigue disponiendo de suficientes capacidades de misiles y drones para atacar a rivales regionales y perturbar el tránsito marítimo.
Los esfuerzos diplomáticos continúan, y el jefe del Ejército pakistaní, Asim Munir, está previsto que visite Teherán el lunes. Una fuente del gobierno pakistaño ha manifestado que las conversaciones incluirán los recientes acontecimientos y la amenaza de sanciones de Estados Unidos. El programa nuclear sigue siendo un punto de conflicto, ya que los inspectores de las Naciones Unidas han sido prohibidos en Irán desde 2025, dejando incierto el estatus de las actividades nucleares de Teherán.












