Las autoridades de Estados Unidos y Japón intervinieron en los mercados de divisas para estabilizar el yen, una medida confirmada por funcionarios japoneses el pasado viernes. La acción buscó contener la apreciación de la moneda nipona, que enfrenta una presión depreciatoria persistente debido a las diferencias en las políticas monetarias y a los sólidos datos económicos de EE.UU.
La emisión de bonos del Tesoro estadounidense ha registrado un fuerte aumento este año, en un contexto de déficits fiscales en expansión que han atraído a inversores globales hacia activos denominados en dólares. Según los analistas, el volumen de emisiones supera ampliamente los promedios históricos, lo que ha contribuido a ejercer presión alcista sobre el dólar y bajista sobre el yen. Paralelamente, los fondos centrados en inteligencia artificial —especialmente aquellos gestionados por gestoras estadounidenses— han acelerado los flujos en dólares, agravando el desequilibrio cambiario.
Las autoridades japonesas llevaron a cabo su última intervención en el yen en octubre de 2022, cuando la moneda alcanzó su nivel más bajo en 32 años frente al dólar. La acción más reciente refleja la creciente preocupación por la depreciación del yen, que no se observaba desde 1990, impulsada por la política monetaria ultraexpansiva del Banco de Japón en contraste con el enfoque más restrictivo de la Reserva Federal. En el último año, el yen se ha debilitado alrededor de un 12% frente al dólar, lo que ejerce presión sobre los costes de importación y la dinámica inflacionaria en Japón.
Los participantes del mercado anticipan que la intervención solo ofrecerá un alivio temporal, a menos que vaya acompañada de cambios estructurales en las políticas. El Banco de Japón mantiene tipos de interés negativos y control de la curva de rendimientos, mientras que la Fed mantiene los tipos en máximos de 23 años, una divergencia que sigue favoreciendo al dólar. Analistas de Goldman Sachs y JPMorgan han advertido sobre la vulnerabilidad del yen a nuevas caídas si persisten estas condiciones.
La intervención se produce tras informes sobre esfuerzos coordinados entre las autoridades de EE.UU. y Japón, con el Tesoro estadounidense brindando un apoyo implícito a la operación. Este tipo de acciones conjuntas son poco frecuentes y suelen reservarse para situaciones de extrema volatilidad cambiaria. La medida subraya el papel central del dólar en el comercio y las finanzas globales, incluso en un contexto de reasignación de capitales impulsada por los flujos hacia la inteligencia artificial.


