El presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, descartó cualquier intención de aspirar a la presidencia de la FIFA, en un contexto de creciente tensión antes de las elecciones de ese organismo futbolístico mundial que se celebrarán en marzo. En declaraciones que ha realizado en el podcast "The Rest Is Politics: Leading", Ceferin expuso dos posibles escenarios para el presidente de la FIFA, Gianni Infantino: o el actual presidente reconoce un apoyo insuficiente en los ámbitos político, de aficionados, de jugadores y de entrenadores, o tendrá que enfrentarse a un rival en las elecciones.
Ceferin no nombró a un posible oponente, pero señaló que la UEFA, apoyada por la Confederación Asiática de Fútbol y la Concacaf, ha encabezado la oposición a la planeada reelección de Infantino. El bloque europeo había considerado ya una moción de censura antes de la elección, lo que subraya las profundas divisiones dentro de la estructura de gobierno del fútbol.
Infantino, que ha ocupado el cargo desde 2016 y busca la reelegión para el período 2031, ha evitado los canales tradicionales de la Confederación para dirigirse directamente a las nacionales miembros. Hablando después de una reunión con la Unión de Fútbol del Caribe en la República Dominicana, enmarcó su campaña en torno a ampliar el alcance del fútbol a todas las 211 naciones miembro de la FIFA. «Queremos que crezca el fútbol en cada una de nuestras 211 naciones», afirmó Infantino en una entrevista en vídeo publicada por la FIFA. «Necesitamos encontrar inversiones para todas las demás – oportunidades para todos. Esto se trata de acceso, recursos y oportunidades reales para el fútbol mundial».
La disputa pone de manifiesto estrategias contrastantes: los llamamientos directos de Infantino a las federaciones más pequeñas, especialmente en África y América del Sur, frente a la consolidada oposición de Europa, Asia y América del Norte. La alineación de los bloques regionales refleja las dinámicas geopolíticas más amplias en el ámbito de la gestión del fútbol, sin que se prevea una resolución clara antes de la votación prevista para marzo.
El anterior plan de la FIFA de vender un 20 % de las acciones de una entidad comercial por los derechos de los torneos fue abandonado, lo que añade tensiones institucionales al contexto. El enfrentamiento entre las facciones por el liderazgo sigue sin resolverse, a medida que se preparan para unas elecciones cruciales que podrían remodelar el futuro administrativo del deporte.











