Los productos básicos ofrecen oportunidades de inversión más allá de la energía, ya que las tensiones geopolíticas y los patrones meteorológicos están dando forma a la dinámica de los mercados, según los estrategas de UBS.
UBS destacó a Oriente Medio como un factor de riesgo clave para el petróleo y los productos refinados, incluso cuando Irán y Omán se acercan a un acuerdo sobre el acceso al Estrecho de Ormuz. El banco observó que el aumento de las sanciones de EE. UU. podría contrarrestar cualquier disminución de las tensiones regionales. Los futuros del crudo Brent se cotizaban cerca de los 87 dólares el barril el 26 de agosto, mientras que el gas natural europeo (Dutch TTF) se mantenía en torno a los 65 euros por megavatio-hora, poco por debajo del máximo de tres años alcanzado a principios de la semana.
Los mercados agrícolas también mostraron resistencia, con un alza del 6,6% del trigo a un máximo de tres años y del 2,7% del maíz, que alcanzaron el mismo nivel el 26 de agosto. UBS atribuyó estos aumentos a las preocupaciones de suministro derivadas del clima, incluida una probabilidad del 80% de que el presente fenómeno El Niño se convierta en un episodio muy fuerte o "súper" antes de finales de año. Los pronosticadores estiman que existe un 97% de probabilidades de que las condiciones del El Niño persistan hasta 2027.
Además de la energía y los cereales, UBS señaló a los metales industriales como una oportunidad a largo plazo, citando la demanda estructural derivada de las ampliaciones de las infraestructuras de IA y las tendencias de electrificación. El banco también espera que el oro siga siendo apoyado por la diversificación de las reservas de los bancos centrales, pese a los vientos en contra a corto plazo.
UBS recomendó un enfoque diversificado y regularmente reequilibrado para la exposición a los productos básicos, privilegiando una gestión activa frente a las estrategias pasivas. Los estrategas señalaron que los productos básicos han mostrado una correlación del 0,44 con las acciones globales desde 1999, lo que los posiciona como un impulsor del rendimiento y una protección contra la inflación en las carteras multiactivos.













