Las negociaciones comerciales entre los Estados Unidos y Canadá se derrumbaron de la noche a la mañana, lo que obligó a Washington a aplicar aranceles del 50% a las importaciones canadienses seleccionadas por un valor de aproximadamente 20.000 millones de dólares. Estas medidas, promulgadas en virtud del artículo 338 de la legislación comercial estadounidense, entrarán en vigor justo después de medianoche del sábado, según confirmó un alto cargo de la administración estadounidense.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, suspendió las conversaciones y anunció medidas de contrapeso equivalentes por parte de Canadá. En una declaración publicada a finales del viernes, Carney ordenó a los negociadores regresar a Ottawa, calificando las exigencias estadounidenses de último momento de injustas y económicamente inviables. Los nuevos aranceles se aplicarán independientemente de que los bienes destinados estén incluidos en el marco de libre comercio del TLCAN, que desde hace mucho tiempo protege las exportaciones canadienses de las tarifas estadounidenses.
Aunque estas medidas afectan a un segmento relativamente pequeño de la cesta total de exportaciones de Canadá, se suman a los aranceles de Estados Unidos sobre acero, madera y automóviles. Los analistas advierten de que las tarifas combinadas podrían reducir el frágil repunte económico de Canadá y complicar futuros esfuerzos para negociar un pacto de libre comercio más amplio. Esta disputa supone una fuerte escalada de las tensiones comerciales bilaterales, lo que genera preocupaciones sobre la interrupción más extensa de las cadenas de suministro y unos ciclos de represalias.












