El presidente Donald Trump firmó un orden ejecutivo el miércoles en el que declara la emergencia nacional y prohíbe la compra o instalación de cierto equipo de sistemas de potencia en masa de producción extranjera en la red eléctrica de Estados Unidos, con motivo de los riesgos de ciberseguridad y seguridad nacional.
La orden se centra específicamente en el equipo eléctrico de fabricación extranjera, incluido el software asociado y las capacidades digitales, que podrían representar amenazas operativas o cibernéticas para la infraestructura eléctrica. Direcciona al Secretario de Energía de Estados Unidos a que establezca condiciones para el uso y la operación continuos de dicho equipo ya instalado, con el objetivo de mitigar las vulnerabilidades identificadas por la Administración.
Este movimiento sigue a los hallazgos previos de expertos estadounidenses que, durante la inspección de equipos conectados a las redes, descubrieron dispositivos de comunicación poco fiables que no estaban documentados en las especificaciones del producto en algunos inversores de energía solar fabricados en China. El gobierno ha descrito la amenaza procedente de cadenas de suministros extranjeras, especialmente las vinculadas con China.
Esta orden se produce en el contexto de los más amplios esfuerzos para abordar los riesgos relacionados con la tecnología en las infraestructuras críticas. A principios de este año, la Comisión Europea prohibió los inversores de fabricación china en proyectos de energía financiados con fondos públicos en el bloque. El gobierno de Trump no ha especificado un calendario de implementación, pero ha enfatizado la necesidad de proteger la seguridad nacional y la estabilidad económica.
La declaración de una emergencia nacional hace hincapié en la evaluación de la Administración de que el suministro extranjero de equipos de energía en volumen constituye una amenaza extraordinaria y poco común con origen fuera de los Estados Unidos.













