Patrick Pouyanne, director ejecutivo de TotalEnergies SE, resaltó una destacable divergencia en los mercados petroleros mundiales, observando condiciones bajistas para el crudo mientras que los productos refinados se comercializan con primas históricamente altas. Hablando en la conferencia ONS en Stavanger, Noruega, Pouyanne describió la configuración actual como «muy extraña», con el crudo de referencia cerca de 90 dólares por barril en Londres, muy por debajo de los niveles observados al inicio de la invasión rusa de Ucrania.
El CEO atribuyó la debilidad del crudo al exceso de oferta estructural, mientras que los mercados de productos, especialmente el diésel, se han disparado a niveles cercanos a máximos de 15 años en comparación con el crudo. Este desequilibrio ha afectado de manera desproporcionada a los consumidores europeos, dijo Pouyanne, ya que las refinerías luchan por transmitir los mayores costos de entrada en medio de flujos de productos restringidos.
En los EE. UU., se espera que los precios de la gasolina sigan estando por encima de los 4 dólares por galón, según Pouyanne, quien citó las restricciones políticas bajo el presidente Trump como un factor limitante para nuevos descensos. La declaración subraya las dinámicas políticas y de suministro divergentes que están definiendo los mercados regionales de combustibles.
Los riesgos geopolíticos continúan complicando la logística del transporte marítimo. Pouyanne señaló que los envíos de crudo a través del estrecho de Ormuz siguen siendo ininterrumpidos, pero el aumento de los costes del flete ha interrumpido totalmente el movimiento de los productos refinados. Un tanquero de crudo de gran tamaño que transporta 2 millones de barriles ahora enfrenta gastos de navegación de unos 20 millones de dólares, mientras que los petroleros de productos más pequeños han sido expulsados por completo de la ruta.
Los ataques de drones ucranianos contra refinerías rusas han presupuestado aún más los mercados globales de productos, reduciendo el suministro de combustibles rusos en un rango estimado de 3 millones a 3,5 millones de barriles diarios. Esta interrupción ha exacerbado la tensión estructural en los mercados del gasóleo y la gasolina, especialmente en Europa, donde las refinerías se enfrentan a mayores costes de adquisición y cuellos de botella en la logística.












