El proyecto de regulación de activos criptográficos de la Comisión de Bolsa y Valores de los Estados Unidos tiene como objetivo ofrecer vías más claras para la obtención de fondos basados en tokens, pero los expertos advierten de que no revivirá el frenesí de las ofertas iniciales de monedas (ICO) sin regulación del año 2017.
Según la propuesta, los emisores podrían recaudar hasta 75 millones de dólares en cualquier periodo de 12 meses, con la opción de recurrir anualmente a nuevas aportaciones siempre que cada oferta siga siendo diferente. Una excepción separada permite hasta 5 millones de dólares durante cuatro años para empresas en fase inicial. Ambos procedimientos contemplan divulgaciones detalladas y la presentación periódica de informes, incluidos estados anuales y semestrales, y establecen límites para la participación de inversores no acreditados del 10% de sus ingresos o de su patrimonio neto, según lo que sea mayor.
Los expertos legales subrayan que, aunque el marco introduce un enfoque más estructurado para las ventas de tokens, no elimina el examen regulatorio. Las nuevas rondas de financiación requerirán nuevas declaraciones de oferta y la revisión del personal de la SEC, lo que impide un acceso automático o ilimitado al capital. Los proyectos que buscan 225 millones de dólares, por ejemplo, teoréticamente podrían recaudar fondos en etapas, pero cada trámite se vería enfrentado a nuevos obstáculos de cumplimiento.
El diseño de la propuesta introduce riesgos potenciales para la negociación en el mercado secundario. Si el valor de un activo criptográfico sigue estando vinculado a los esfuerzos administrativos del emisor, su transferencia podría seguir clasificarse como una transacción de valores, exponiendo a los intercambios y los centros de negociación a una incertidumbre jurídica. Esta ambigüedad podría dejar a los inversores minoristas en una zona gris y familiar de revelaciones opacas y niveles concentrados de participaciones de insiders.
Los analistas estiman que las nuevas exenciones atraerían alrededor de 130 ofertas anuales y hasta 475 emisores bajo un refugio más amplio, una escala modesta en comparación con el auge de 2017. El marco de la SEC también se produce en un momento en que el panorama inversionista ha cambiado, y hasta el 90% de los proyectos financiados por ICO entre 2017 y 2019 fracasaron. El movimiento de la agencia se ve como un paso hacia la claridad legal, pero sus condiciones restrictivas y los recurrentes costes de cumplimiento podrían moderar el entusiasmo por las campañas de recaudación en serie.












