El presupuesto de Francia para 2027 será objeto de un mayor escrutinio, ya que la fragmentación política y los niveles de deuda récord complican los esfuerzos por reducir el déficit al 5% del PIB este año, frente al 5,1% de 2025.
El primer ministro, Sebastien Lecornu, ha advertido a los legisladores contra la prolongación de la incertidumbre presupuestaria, haciendo hincapié en que los mercados financieros están siguiendo de cerca la campaña presidencial prevista para el 18 de abril y el 2 de mayo. El Gobierno, que funciona bajo un parlamento gobernado por una mayoría relativa, ha prometido «medidas de ahorro importantes» en el proyecto de presupuestos previsto para principios de octubre, con el objetivo de aprobar el presupuesto para 2027 antes de las elecciones para evitar una mayor inestabilidad fiscal.
El ministro de Hacienda, Roland Lescure, ha propuesto congelar parte del gasto en pensiones de Francia el próximo año, como una de las medidas para limitar los gastos. Sin embargo, los analistas siguen siendo escépticos respecto a la viabilidad de las reformas estructurales dada la situación política. Christopher Dembik, de Pictet, calificó las perspectivas como «muy pesimistas», mientras que David Zahn, de Franklin Templeton, apuntó que ninguno de los candidatos más destacados parece estar comprometido con reducir el déficit fiscal.
El sentimiento de los inversores ya ha reflejado las preocupaciones sobre la trayectoria fiscal de Francia. El diferencial entre los bonos franceses y alemanes de 10 años se amplió hasta 88 puntos básicos, su nivel más alto desde finales de 2024, con proyecciones que indican que podría alcanzar o superar los 100 puntos básicos. Esto se produce después de que Fitch degradara la calificación crediticia de Francia a A+ un año antes, citando los niveles de deuda elevados.
Las próximas elecciones añaden más complejidad, con los sondeos realizados por Harris Toluna que indican un muy probable balotaje entre el líder de extrema izquierda, Jean-Luc Melenchon, y la veterana de extrema derecha, Marine Le Pen. El programa de Melenchon incluye la cancelación de la deuda que tiene el Banco Central, mientras que Le Pen ha propuesto reducir la edad de jubilación a 60 años para algunos trabajadores. Las políticas fiscales de ambos candidatos sugieren un posible alivio de las restricciones presupuestarias, lo que plantea interrogantes sobre la capacidad de Francia para gestionar su deuda, que ya supera el 110% del PIB.
Incluso con los esfuerzos de reducción del déficit, el Tesoro francés debe refinanciar cientos de miles de millones de euros en bonos emitidos durante la pandemia a tasas históricamente bajas. La carga de refinanciación durante los próximos cinco años subraya los desafíos a los que se enfrenta el país mientras navega por las divisiones políticas y las presiones fiscales.












