Me sorprendió ver cómo el kiwi descendía un 1% hasta los 0,5834 dólares tras la última declaración de la RBNZ, especialmente después del reciente aumento de 25 puntos básicos hasta el 2,75 %.
El movimiento de la tasa de referencia parece hawkish, pero el lenguaje del banco central fue notablemente más cauteloso que en las reuniones anteriores. Al enfatizar que la inflación sigue por encima del objetivo y que la política futura dependerá de los datos, la RBNZ indicó que no está dispuesta a continuar con un ciclo de ajuste acelerado.
Este matiz es importante porque el dólar neozelandés no se mueve en un vacío. El dólar estadounidense ha experimentado un ascenso, impulsado por las expectativas de que la Reserva Federal mantendrá las tasas de interés más altas durante más tiempo. Un dólar más fuerte ejerce automáticamente presión sobre el kiwi, y la reciente subida del dólar ya ha supuesto una buena parte de la caída del 1 %.
Los precios del petróleo también han subido bruscamente, lo que añade otro obstáculo. Nueva Zelanda es un importador neto de petróleo, por lo que los mayores costes del crudo erosionan los términos de intercambio y contribuyen a las presiones inflacionistas. La combinación de un dólar firme y el aumento del precio del petróleo crea una tormenta perfecta para el dólar neozelandés, incluso si la política monetaria interna sigue siendo relativamente restrictiva.
Desde el punto de vista del carry trade, el atractivo del dólar neozelandés ha caído. El spread entre la tasa de política del 2,75% de la RBNZ y el intervalo del 5,25‑5,50% de la FED está disminuyendo, mientras que la tendencia a asumir riesgos, que suele respaldar al dólar neozelandés, está siendo sustituida por una postura más defensiva en los mercados globales. Los inversores que buscan rendimiento ya están mirando hacia otros lugares, y esa salida de capital puede mantener al dólar neozelandés bajo presión.
De cara, espero que el dólar de Nueva Zelanda se enfrente a una corrección a largo plazo, a menos que el RBNZ entregue un cambio claro en el tono o los datos de la inflación muestren una clara retrocesión. El siguiente conjunto de cifras del IAP y el informe del mercado laboral serán los catalizadores clave. Hasta entonces, la recuperación del dólar aparece más frágil de lo que sugiere el repunte de la tasa de interés principal.












