Los precios del petróleo y las rentabilidades del Tesoro estadounidense han alcanzado máximos históricos de correlación a siete años, impulsados por las presiones derivadas del conflicto del Medio Oriente y los crecientes temores inflacionarios.
Según los datos del mercado, el estrecho vínculo entre los tipos de interés y el precio del petróleo está exacerbando la volatilidad entre activos y intensificando las preocupaciones inflacionistas macroeconómicas, que están afectando a la posición de bonos y acciones a nivel global.












