El presidente de Nigeria, Bola Tinubu, ha ordenado a las Fuerzas Armadas y a los organismos de seguridad que emprendan de inmediato una operación de rescate después de un secuestro masivo en el estado de Niger, en el norte de Nigeria. Esta instrucción surge tras un ataque a una mezquita la semana pasada en el que hombres armados secuestraron a unos 600 mujeres, niños y ancianos, según declaraciones de la población difundidas en las plataformas de medios sociales.
Las autoridades locales informaron de que al menos 30 personas murieron durante el asalto y fueron enterradas el domingo. El jefe tradicional, Abubakar Umar, dijo que al menos 2.000 residentes del distrito de Borgu huyeron a Benin, vecino del que procedían, a raíz de la violencia. El Gobierno nigeriano no ha verificado independientemente el número de secuestrados, subrayando la sensibilidad de la información.
El presidente Tinubu declaró que el estado no será intimidado por el terror y prometió defender a las comunidades y proteger la vida humana. Se ha instruido a los jefes de seguridad que proporcionen actualizaciones periódicas sobre la operación. Las agencias de seguridad, incluidos los militares, están coordinando la respuesta, aunque los detalles sobre la escala y la fecha de la operación de rescate siguen sin ser divulgados.












