Moody’s Ratings ha confirmado la calificación a largo plazo local y en divisas del emisor y la calificación no asegurada senior de Filipinas en Baa2, manteniendo una perspectiva estable. La decisión, anunciada el lunes, se aplica a la calificación senior no asegurada en divisas del gobierno en (P) Baa2, a la calificación senior no asegurada respaldada por el ROP Sukuk Trust en Baa2 y a las calidades senior no aseguradas del Banco Central de Filipinas en Baa2, todas ellas con perspectiva estable.
Los plafones de divisas nacionales y extranjeras también se mantuvieron sin cambios en A1 y A2, respectivamente. Moody's espera que las métricas fiscales se estabilicen en los próximos dos años, gracias a una recuperación económica gradual desde la actual desaceleración cíclica y a los continuos esfuerzos de consolidación fiscal.
La agencia de calificación destacó el sólido acceso de Filipinas a los mercados de financiación nacionales e internacionales, así como las reservas en divisas suficientes para gestionar la volatilidad de los flujos de capital mundiales. No obstante, señaló los persistentes desafíos, entre ellos, la disminución de la capacidad para afrontar el servicio de la deuda, las limitaciones de la calidad institucional, los bajos niveles de ingresos y la alta exposición a los riesgos climáticos.
El crecimiento a corto plazo se ha desacelerado debido al elevado precio de los alimentos y la energía derivado del conflicto en el Medio Oriente, agravado por una recuperación lenta de la inversión pública tras una práctica de represión de las inundaciones. El bajo optimismo de los empresarios ante los elevados costes ha limitado aún más la inversión privada.
Moody’s advirtió de que los riesgos para la perspectiva estable incluyen una prolongada desaceleración económica, presiones de gasto preelectoral en vista de las elecciones de 2028, un menor impulso de reformar o un deterioro de la capacidad de hacer frente al endeudamiento más allá de las expectativas de referencia.












