El presidente del Parlamento iraní, Mohammed Bagher Ghalibaf, advirtió el jueves a Estados Unidos de que el planeado intensificación de las sanciones económicas contra Teherán podría desencadenar una reacción contraproducente.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció el miércoles una próxima escalada de las presiones económicas contra Irán, describiendo el movimiento como un «Día D financiero» para el país. También amenazó con penas severas para cualquier nación que apoye Teherán, aunque no se ofrecieron detalles específicos de la política. El secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent, está programado para describir las medidas en una conferencia de prensa el lunes, describiéndolas como «las sanciones más duras de la historia».
A pesar de las afirmaciones de los medios estatales iraníes de que Teherán se ha adaptado a las sanciones desarrollando sofisticadas estrategias de elusión, la perspectiva económica del país sigue siendo nefasta. La inflación ha aumentado considerablemente, lo que supone una gran presión para los ingresos de las familias y las finanzas públicas. Los funcionarios iraníes han afirmado repetidamente su capacidad para evitar las restricciones, pero el impacto económico general persiste.
En otro desarrollo, Mohsen Rezai, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, emitió una advertencia a los estados del Golfo con grandes reservas de petróleo para que no participen en ninguna campaña económica dirigida por los Estados Unidos. «Cualquiera que se une a esta guerra económica será considerado un enemigo», afirmó Rezai en un discurso televisado. «Ni una gota de petróleo pasará por el Golfo Pérsico».













