Irán permitió que los petroleros iraquíes pasaran por el Estrecho de Ormuz el sábado, aliviando un punto clave de congestión para los flujos petroleros regionales en medio de las crecientes amenazas de sanciones de Estados Unidos. Esta medida se produce tras seis meses de enfrentamientos y negociaciones trabadas sobre el acceso marítimo, con Washington exigiendo un paso sin restricciones por esta vía estratégica.
La decisión ha llegado mientras los funcionarios estadounidenses se preparaban para anunciar nuevas sanciones el lunes, que se centraban en las exportaciones de petróleo de Irán y sus redes financieras. El presidente Donald Trump afirmó el viernes que Irán buscaba un acuerdo, pero que no estaba dispuesto a aceptar los términos que Washington consideraba aceptables. El Gobierno de Trump ha definido su política como mantener un "control total" sobre el tránsito de petróleo en la región, una postura que fue reiterada por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el secretario de Energía, Chris Wright.
La cúpula de Irán ha mostrado disposición a poner fin a las hostilidades mientras se preserva la dignidad nacional. El presidente Masoud Pezeshkian instó a que se terminara el conflicto, mientras que el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, advirtió de que el poder militar solo no podría mantener el país sin crecimiento económico y mejores condiciones de vida. El general Ali Abdollahi amenazó con una severa represalia contra nuevos ataques, lo que subraya el frágil entorno de seguridad.
Los flujos de petróleo a través del Estrecho de Ormuz han disminuido considerablemente desde que comenzó la guerra. Antes del conflicto, el paso marítimo procesaba más de 20 millones de barriles de petróleo al día. Los datos recientes de Kpler muestran que la media semanal ha caído a 8 millones de barriles, y solo cuatro buques –ninguno de ellos de transporte de crudo en granel o buques petroleros a gas natural licuado (GNL)– atravesaron el estrecho el jueves. China adquirió más del 80 % del petróleo iraní por vía marítima en 2025, según Kpler, lo que pone de manifiesto la dinámica cambiante del comercio mundial de petróleo en un contexto de tensiones geopolíticas.
Los EE. UU. han informado de 18 muertos militares y más de 750 heridos desde que comenzó el conflicto. Las negociaciones entre Washington y Teherán colapsaron en junio después de que un memorando destinado a poner fin a la guerra fracasara en impulsar el proceso. Los últimos acontecimientos sugieren que puede estar surgiendo una tenencia frágil, pero los riesgos de una mayor escalada siguen siendo altos a medida que continúan las sanciones y la retórica militar.












