El mercado del oro se vio sometido a una nueva presión el martes, ya que las crecientes expectativas de mayores tipos de interés y rendimientos de bonos pesaron sobre el precioso metal. En la negociación de Londres, el precio al contado por onza troy del oro cayó un 1,5% hasta los 4.372 dólares, extendiendo una baja de varios días que ha llevado al metal a caer aproximadamente un 5% desde el inicio de la semana.
El apetito de los inversores se ha dirigido hacia los bonos del gobierno, que ahora ofrecen mayores rendimientos, ya que los bancos centrales apuntalan una política monetaria más ajustada. El rendimiento de los bonos públicos alemanes a 10 años ha subido hasta máximos de varios años, reduciendo el atractivo relativo del oro, que no genera ingresos. Los comentarios del funcionario de la Reserva Federal de los Estados Unidos, Kevin Warsh, que destacaron la importancia de la estabilidad de los precios, se interpretaron como un refuerzo de las expectativas de un incremento de los tipos por parte del Fed.
La inflación de la eurozona aceleró hasta el 3,3 % en agosto, superando el objetivo a medio plazo del 2 % establecido por el Banco Central Europeo (BCE) y reforzando las apuestas de los mercados sobre un aumento de tipos en la próxima reunión de política monetaria del BCE la próxima semana. Los precios de la energía siguen siendo el principal motor de la inflación en el bloque, mientras que los precios elevados del petróleo han aumentado las preocupaciones por la persistencia de la presión sobre los precios y la probabilidad de un mayor ajuste monetario.
La caída del precio del oro ha coincidido con cambios más amplios en los mercados globales de renta fija, donde los tipos de interés más elevados reducen el costo de oportunidad de mantener activos que no generan rendimiento, como las metales preciosos. Los traders están observando de cerca los mercados del petróleo, debido a su impacto directo en la dinámica de la inflación y las decisiones de política monetaria de los bancos centrales.
Este descenso sigue un período de demanda sostenida del oro como cobertura contra la inflación y los riesgos geopolíticos, pero la reciente caída pone de manifiesto la sensibilidad del metal a los cambios en las tasas de interés reales y las expectativas de política monetaria.












