Stefan Walter, director de la Autoridad Suiza de Supervisión de los Mercados Financieros (FINMA), declaró el 19 de junio de 2026 que el enfoque del regulador en materia de supervisión del seguros se basa en tres principios: basado en el riesgo, proporcional y específico del sector.
Hablando en el evento “Tag der Versicherer” (Día de los aseguradores), Walter subrayó que Suiza sigue siendo un centro de reaseguro de importancia global y que las aseguradoras forman parte de los pilares de la economía nacional, contribuyendo al PIB, a la seguridad financiera y a la inversión en los mercados de capital.
Walter señaló que los flujos de efectivo de los seguros suelen ser previsibles y que el riesgo de liquidez derivado de la rescisión de pólizas es limitado, ya que los asegurados suelen aplicar sanciones financieras cuando renuncian a las pólizas. Añadió que el sector se beneficia de un mecanismo de liquidación ordenado, por lo que los contratos se pueden transferir o disminuir gradualmente sin poner en peligro de forma inmediata el sistema en su conjunto. En caso de quiebra, los bienes vinculados (gebundenes Vermögen) siguen estando disponibles para proteger las reclamaciones de los asegurados, y también están disponibles medidas de rescate específicas, como operaciones con el capital, conversiones de la participación accionarial o reducciones de reclamaciones.
No obstante, advirtió de que el fallo de un gran asegurador o de varios proveedores más pequeños podría tener consecuencias macroeconómicas importantes, subrayando la necesidad de una regulación diferenciada que refleje la diversidad de los modelos de negocio del seguros en comparación con otros participantes del sector financiero.
Walter señaló como ejemplo de este enfoque las recientes revisiones parciales de la Ley de Supervisión del Seguro de Suiza (VAG) y su ordenanza de aplicación (AVO). Estas reformas fortalecen la protección de los asegurados en el punto de venta, en particular en lo que respecta a la asesoría y la divulgación de las remuneraciones por distribución, y al mismo tiempo hacen más flexibles los principios de regulación de las inversiones. Asimismo, facilitan las normas para las transacciones con asegurados profesionales.
Resaltó tres áreas concretas de cambio.
En primer lugar, el principio de la persona prudente ahora rige los activos vinculados. En lugar de precribir asignaciones de inversiones específicas, la norma pregunta si una aseguradora puede gestionar de forma responsable una clase de activos elegida. Las empresas obtienen libertad, pero las inversiones complejas o arriesgadas, incluidas las del sector crediticio privado, requieren la aprobación previa de la FINMA. Los activos vinculados siguen siendo el mecanismo principal de protección del contratante de la póliza.
En segundo lugar, los requisitos de compatibilidad para los productos de seguros de vida calificados –aquellos en los que el asegurado soporta el riesgo de pérdidas por su cuenta– exigen ahora ilustraciones de rendimiento más claras, desgloses detalladas de los costes en las propuestas y hojas de información normalizadas sobre la base reguladora. Además, las compañías aseguradoras deben verificar que los productos se ajusten a la situación y al nivel de conocimientos del cliente, y todas las interacciones de asesoramiento deben estar documentadas y ser transparentes para los clientes.
En tercer lugar, se ha reforzado la supervisión de los intermediarios, con requisitos de formación y educación continua para los corredores y obligaciones de divulgación reforzadas en el punto de venta. También se ha reforzado la transparencia de la remuneración en los arreglos de intermediarios no afiliados, con el objetivo de poner de manifiesto los posibles incentivos de desalineación. Walter destacó que la FINMA concentra sus recursos donde se sospechan abusos sistemáticos, y añadió que las empresas que cumplan con los requisitos «casi no reciben información de la FINMA».
En el ámbito operativo, Walter señaló que los Equipos de Gestión de Clientes Clave de la FINMA realizan análisis basados en datos y orientados al riesgo, adaptados al modelo de negocio de cada empresa, y desarrollan programas de supervisión específicos. Los exámenes transversales a todo el sector complementan el trabajo específico de cada empresa, mientras que una nueva estructura organizativa asigna a los gestores de cuentas a personal con conocimientos específicos del sector del seguro en áreas tales como inversiones de capital, reservas, seguros complementarios de salud y seguros de vida. El Departamento de Expertise en Riesgos Integrados aporta conocimientos intersectoriales sobre riesgo crediticio y de mercado, riesgo cibernético, gobernanza, lucha contra el blanqueo de capitales y sanciones. Se están llevando a cabo inspecciones en el lugar con mayor frecuencia.
«El objetivo final», concluyó Walter, «es lograr el equilibrio adecuado entre rendición de cuentas y seguridad. Solo cuando ambas cosas se unen, el sistema mantiene su estabilidad y fiabilidad».










