El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, se enfrenta a una decisión crítica, ya que la presión inflacionaria persiste en Estados Unidos, lo que complica los esfuerzos del banco central por restablecer la estabilidad de precios.
La próxima reunión de política monetaria de la Reserva Federal, que se celebrará los días 15 y 16 de septiembre, se produce cuando la inflación sigue siendo elevada, desafiando el objetivo del 2 % estipulado por el banco central durante 65 meses consecutivos. Los datos de julio muestran que los precios de los automóviles aumentan a un ritmo del 5 % anual, los costes de vivienda y de servicios aumentan por encima del 3,5 %, y los bienes de ocio suben a un ritmo de doble dígito. El coste general de la vida para las familias aumentó un 3,7 % interanual, casi el doble del objetivo declarado por la Reserva Federal.
La tasa de referencia de la Fed se mantiene en una banda del 3,50%–3,75% tras la reunión del 28 y 29 de julio, en la que tres funcionarios se opusieron a un aumento. La decisión se produce cuando el déficit presupuestario de Estados Unidos se acerca al 6% del PIB, un nivel que normalmente se asocia a los estímulos de la era de la recesión, en lugar de a las condiciones económicas normales.
En el simposio de Jackson Hole celebrado el 27 de agosto de 2026, los funcionarios de la Fed pusieron de relieve la necesidad de un progreso sostenido antes de aflojar las políticas. La presidenta de la Fed de Boston, Susan Collins, afirmó que en ausencia de pruebas claras de una desinflación que perdure, se podría justificar un ajuste adicional para garantizar la estabilidad de los precios dentro de un plazo razonable. Asimismo, añadió que mantener las tasas actuales requeriría "continuas pruebas de que la inflación está efectivamente disminuyendo".
Los economistas destacan los riesgos de comunicación para Warsh, quien debe equilibrar las expectativas del mercado con el escrutinio político. Gregory Daco, de EY-Parthenon, advirtió de que cualquier percepción de coordinación con el Departamento del Tesoro podría perjudicar la credibilidad. Steven Blitz, de TS Lombard, señaló que las recientes reacciones del mercado reflejan preocupaciones sobre los desequilibrios fiscales y el insuficiente crecimiento real, mientras que las declaraciones del secretario del Tesoro, Scott Bessent, han intensificado el enfoque en la independencia de la Fed.
Karim Basta, de III Capital Management, describió los últimos datos como insuficientes para cumplir con los criterios de relajación de la política monetaria, lo que pone de manifiesto el reto al que se enfrenta Warsh a la hora de determinar si la actual inflación refleja un aumento temporal o una tendencia persistente.












