Las acciones estadounidenses mostraron unos ganos limitados a mediados de semana, con el Dow Jones Industrial Average subiendo un 0,3% a 52.914 puntos antes de la apertura, según el broker IG. El Nasdaq 100, que pesa mucho en el sector tecnológico, apenas cambió y se situó en 29.071 puntos. El ánimo seguía siendo prudente, ya que el aumento de los precios de la energía alimentó las preocupaciones por la inflación y aumentó las apuestas por un aumento de tipos de interés por parte de la Reserva Federal.
Los analistas señalaron las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y el consiguiente aumento de los precios del crudo como factores principales de la ansiedad del mercado. Jochen Stanzl, de Consorsbank, señaló que el reinicio de los conflictos en Irán y el aumento de los costes energéticos estaban en el centro de las preocupaciones de los inversores. La perspectiva de una política monetaria más restrictiva en Estados Unidos se reforzó aún más por las declaraciones recientes del gobernador de la Reserva Federal, Kevin Warsh, quien enfatizó que la inflación no estaba cayendo lo suficientemente rápido.
Crece la expectativa de un aumento de tipos en septiembre, ya que Chris Turner de ING afirma que la Fed probablemente actuará dado el relativo vigor de la economía. La próxima reunión de política monetaria del banco central está prevista para el 17 y 18 de septiembre.
En materia de noticias corporativas, Palo Alto Networks informó sus ganancias trimestrales después del cierre en Estados Unidos, elevando su guía para todo el año por encima de las previsiones del mercado. A pesar del optimismo, sus acciones cayeron un 1,4% en las operaciones premercadol, aunque el valor sigue siendo casi el doble de su nivel interanual, lo que sugiere una venta de ganancias. GitLab subió un 24% después de elevar su pronóstico de ingresos anuales, mientras que Credo Technology cayó un 10% tras sus resultados trimestrales. Broadcom cotizó un 0,4% más alto antes de su publicación de resultados después del cierre.
Las señales empresariales mixtas y los retrocesos macroeconómicos mantuvieron a los inversores en vilo, ya que los mercados equilibraban un optimismo prudente con los persistentes riesgos de inflación.












