El primer ministro chino, Li Qiang, ha instado a redoblar los esfuerzos para estabilizar la demanda externa ante los crecientes desafíos que enfrenta la segunda mayor economía del mundo.
En una reunión ejecutiva del Consejo de Estado, Li subrayó la necesidad de respaldar a los sectores impulsados por las exportaciones en un contexto de desaceleración tanto de la demanda doméstica como global. Sus declaraciones llegan en un momento en que los últimos indicadores económicos apuntan a una pérdida de dinamismo, con datos comerciales que reflejan un retroceso de las exportaciones durante varios meses consecutivos.
Las palabras del premier ponen de manifiesto la preocupación por la trayectoria de crecimiento de China, lastrada por un consumo interno débil, los persistentes problemas del sector inmobiliario y un entorno económico global anémico. Las autoridades han sido instadas a adoptar medidas que impulsen la demanda externa, como la facilitación del comercio y el apoyo a los sectores manufactureros clave.
Según los datos aduaneros, las exportaciones chinas se contrajeron un 6,8 % en los dos primeros meses del año, un reflejo de la menor demanda procedente de sus principales socios comerciales, como Estados Unidos y Europa. Este frenazo ha suscitado dudas sobre la sostenibilidad de la recuperación del país, que había mostrado signos de estabilización a finales de 2023.
Los analistas señalan que, aunque los ajustes en la política doméstica han aportado cierto respaldo, el entorno macroeconómico global sigue siendo frágil. El Gobierno se ha comprometido a mantener medidas de estímulo selectivas para amortiguar el impacto de los vientos en contra externos, aunque la eficacia de estas acciones aún está por ver.
La llamada a estabilizar la demanda externa se enmarca en las recientes declaraciones de los responsables chinos, que han reafirmado su compromiso con las reformas estructurales y el desarrollo de alta calidad. No obstante, el tono de urgencia en las palabras de Li sugiere una creciente inquietud por el ritmo de la recuperación y el riesgo de un ulterior deterioro de las condiciones comerciales.



