Los bancos centrales confían cada vez más sus reservas de oro a custodios extranjeros, y el Banco de Inglaterra y la Reserva Federal de Nueva York son los principales destinos para su almacenamiento, según un estudio del World Gold Council.
La encuesta encontró que el 57% de los bancos centrales respondentes custodian algún oro en el Banco de Inglaterra, convirtiéndose en el depósito extranjero más utilizado. El Federal Reserve de Nueva York ocupó el segundo puesto, con el 14% de los bancos centrales que guardan oro allí. Los analistas atribuyen esta preferencia a la alta liquidez, el acceso a las principales redes de liquidación y la posibilidad de obtener ingresos mediante acuerdos de arrendamiento. Además, la liquidez en dólares puede accederse a través de operacines de swaps sin necesidad de que las barras de oro físicas sean recertificadas.
Las compras de oro por parte de bancos centrales aumentaron considerablemente en junio, al adquirir 57 toneladas, frente a una media mensual de 17 toneladas antes de 2022. China fue el principal comprador, con 40 toneladas. Además, durante el mes ingresaron a Londres otras 32 toneladas de oro monetario, mientras que las reservas oficiales extranjeras en el Banco de Inglaterra aumentaron en 98 toneladas. Los analistas prevén que las compras mensuales de los bancos centrales alcanzarán en promedio las 50 toneladas durante el año.
Goldman Sachs estima que el metal podría alcanzar los 4.900 dólares por onza hacia finales de 2026, citando la demanda sostenida de los bancos centrales como principal factor. El banco destaca los riesgos del almacenamiento en el extranjero, incluidos los activos congelados, como ocurre en los conflictos relacionados con el oro de Venezuela depositado en el Banco de Inglaterra en 2018 y el congelamiento de las reservas de Rusia en 2022. El almacenamiento doméstico, que ofrece control, conlleva costes en materia de seguridad, auditorías y seguros, junto con posibles vulnerabilidades políticas o de seguridad.
La tendencia hacia la diversificación de las reservas refleja esfuerzos más amplios para mitigar los riesgos geopolíticos y operativos, y la liquidez y el acceso al mercado siguen siendo factores cruciales en la selección de los depositarios.













