Anduril Industries, la empresa estadounidense de tecnología de defensa fundada por el ex director de Oculus, Palmer Luckey, declaró que la prolongada suspensión del envío de un paquete de armas de 14 000 millones de dólares a Taiwán está limitando sus perspectivas comerciales en la isla.
Luckey explicó en un foro de defensa en Taipéi que la empresa no puede evaluar el estado actual del paquete, pero señaló que el negocio de Anduril se situaría en una "posición diferente" si la compra se llevara a cabo. Agregó que el retraso obstaculiza no solo los contratos individuales, sino también el trabajo más amplio de desarrollo, ya que la administración estadounidense está evaluando las repercusiones económicas, incluyendo el posible control de China sobre los suministros de tierras raras.
El paquete de armas, que incluye el sistema aéreo no tripulado Altius de Anduril y el misil autónomo de crucero Barracuda‑500 fabricado en Taiwán, ha estado esperando la aprobación presidencial durante varios meses. El presidente Donald Trump describió la venta como un «jugador de negociación muy bueno» durante una reunión que tuvo lugar en mayo con el presidente chino Xi Jinping en Beijing, tras la cual la aprobación fue suspendida.
El estancamiento es el resultado de una sanción impuesta por China a Luckey en diciembre por las anteriores ventas de armas a Taiwán. La próxima semana, Xi tiene previsto reunirse con Trump en Washington, y se espera que Taiwán sea un tema de discusión.
Los comentarios de Anduril se producen en un contexto de mayor scrutiny sobre las exportaciones de defensa de Estados Unidos a la isla, que busca reforzar sus capacidades de disuasión contra la China continental. El presidente de Taiwán, Lai Ching-te, y funcionarios estadounidenses, incluidos el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio, han apoyado públicamente la necesidad de que haya una unión más sólida en materia de armas, pero aún se espera la autorización definitiva.
La empresa no reveló los impactos específicos en los ingresos, pero el retraso subraya cómo las negociaciones geopolíticas pueden afectar la pipeline comercial de las empresas de defensa que operan en regiones disputadas.













