Los nuevos centros de datos de IA consumen no solo megavatios, sino a veces varios gigavatios de electricidad (aproximadamente la potencia de varios reactores nucleares modernos), lo que provoca una competencia mundial por la capacidad de energía disponible. Los hyperscalers ya están asegurando enormes volúmenes de energía mediante acuerdos de compra a largo plazo, mientras que las redes eléctricas y la capacidad de generación luchan por mantenerse al día con la expansión.
Los riesgos geopolíticos relacionados con el conflicto de Irán y el Estrecho de Ormuz están aumentando la presión en un panorama energético ya tenso.
La combinación de la creciente demanda, los contratos a largo plazo de compra y el aumento de los precios mayoristas de la electricidad está creando unas condiciones que, según algunos analistas, podrían dar lugar a una era dorada para las empresas del sector energético y sus proveedores. Un grupo seleccionado de empresas en este sector podría emergir como el próximo comercio temático principal vinculado a la IA.
Un reciente informe especial de Der Finanzinvestor destaca cinco empresas que, en su opinión, se benefician directamente más que otras de la creciente demanda de energía provocada por la IA, algunas de las cuales siguen pasando desapercibidas entre los inversores habituales. El reportaje abarca tres nombres específicos –Novartis, HPQ Silicon y Volkswagen– como ejemplos de empresas que atraviesan fases de transición críticas, según la publicación, que presentan estructuras de retorno y riesgo convincentes.













