Me sorprendió ver que el par EUR/NZD bajó a través de la zona 1,62‑1,61 esta semana, un movimiento que muchos observadores del gráfico descartaron como un movimiento temporal. El cruz se está acercando a un nivel de soporte clave que ha permanecido desde principios de verano, y la acción de precios está rogando una narrativa más profunda.
El reciente debilitamiento del euro no es accidental. El BCE ha indicado una trayectoria de relajación más agresiva de la que se había sugerido inicialmente, ya que la última conferencia de prensa subrayó la voluntad de reducir los tipos dos veces antes de fin de año si la inflación continúa decidiendo por debajo del 2 %. Esa orientación futura ya ha erosionado la prima de riesgo del euro, y el mercado está valorando una curva de rendimientos más plana para la eurozona.
Mientras tanto, el Banco Central de Nueva Zelanda ha tomado un camino claramente agresivo. Tras una serie de anuncios de datos que muestran una inflación subyacente persistente, el RBNZ mantuvo sin cambios la tasa de política en el 5,5% y advirtió de que los aumentos continuos siguen sobre la mesa. Por tanto, el fortalecimiento relativo del dólar neozelandés no sólo se debe a los fundamentos domésticos, sino también a una clara divergencia con la postura de relajamiento del euro.
El sentimiento de riesgo añade otro nivel. Los inversores globales se han inclinado hacia los activos de refugio ante la persistencia de los nervios geopolíticos, especialmente después de la última escalada en Oriente Medio. El dólar estadounidense ha recuperado algo del terreno perdido, y el euro, que ya tenía las de perder, está sufriendo el mayor impacto de ese cambio. Las monedas vinculadas a los commodities, como el NZD, se benefician de los precios más altos de los metales, lo que amplía aún más la diferencia.
Desde el punto de vista técnico, el nivel de 1,6100 es la próxima barrera principal. En caso de que el par rompa claramente por debajo de él, podríamos ver una cascada hacia 1,5950, una zona que ha actuado como trampolín para los anteriores repuntes del euro. Por el contrario, un rebote requeriría un catalizador decisivo centrado en el euro, tal vez una sorpresa dovescente inesperada de la BCE, lo que parece improbable dada la actual trayectoria de los datos.
Las implicaciones van más allá del cruce NZD. Una debilidad sostenida del euro ya está reflejándose en EUR/GBP y EUR/USD, donde observamos una presión similar en el lado inferior del euro. Los traders deberían observar si el euro puede generar algún impulso defensivo o si la corrección se extenderá a la cesta más amplia de pares denominados en euro.
En mi opinión, el descenso del EUR/NZD es un signo de advertencia, más que un pequeño fallo técnico. La confluencia de los entornos de relajación de la BCE, ajuste de la RBNZ y el ambiente de riesgo no preferido hace plausible una corrección más profunda del euro. Aunque no aconsejaré ninguna operación, sí recomendaría a los participantes en el mercado que sigan de cerca el soporte de 1,6100 y que estén preparados para un posible deterioro de la debilidad del euro en todo el entorno del mercado FX.












